27 de febrero de 2019

Las cebras se defienden así contra las picaduras

¿A qué se debe el característico estampado monocromático de las cebras? ¿Sus rayas blancas y negras cumplen alguna función o solo responden a una estética natural y arbitraria? Científicos de las Universidad de California Davis (EEUU) y de Bristol (Reino Unido) han respondido a esta pregunta con un estudio que demuestra que los insectos se ven afectados por las rayas de estos equinos.

Al parecer, la luz se refleja con mayor o menor intensidad según incida en franjas blancas o negras. El resplandor resultante deslumbraría y cegaría a moscas y tábanos desorientándolos o disuadiéndolos de posarse en los animales y chupar su sangre. Así, las cebras evitan la trasmisión de enfermedades por picadura. Martin How, investigador de la Universidad Royal Society y coautor del estudio, añade que “las rayas pueden deslumbrar a las moscas de alguna manera una vez que están lo suficientemente cerca para verlas con sus ojos de baja resolución”.

Se ha observado que la cantidad de moscas que sobrevuelan cebras y caballos es similar. La diferencia se encuentra en el número de insectos que llegan a posarse, inferior en las primeras. “Las moscas de los equinos simplemente parecen volar sobre las rayas de la cebra o chocar contra ellas, lo que no sucede con los caballos”, explica Tim Caro, profesor emérito de UC Davis y miembro honorario de investigación de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad de Bristol.

Un estudio anterior de Caro concluía, además, que cebras y caballos no se comportan del mismo modo cuando los insectos se posan sobre ellos. La cebra, por lo general va a estar más inquieta y se moverá con frecuencia. Mientras que el caballo es más apático, lo que da al mosquito, mosca o tábano más tiempo para picar. El pelaje del animal también es un factor importante, ya que el de las cebras, al ser más corto, las hace más más susceptibles a las picaduras de las moscas.

El hallazgo plantea el cómo adaptar este mecanismo de defensa para proteger de infecciones y otros males similares a equinos desprovistos de “escudos naturales”. Y, aunque resulte cómico, ya se están probando en caballos “disfraces” que imitan el estampado de la cebra, aunque no parece importarles mientras les mantengan sanos y a gusto.

Podríamos decir que, aunque el caballo se vista de cebra, sin picaduras se queda.

Fuente: EFE