8 de diciembre de 2019

Comienza la reparación de un instrumento que busca materia oscura

Los astronautas Luca Parmitano y Andrew Morgan han realizado ya las primeras tareas fuera de la Estación Espacial Internacional (EEI) para reparar el Espectrómetro Alfa Magnético, un instrumento que recoge información sobre la materia oscura a través de los rayos cósmicos.

Paritano es miembro de la Agencia Espacial Europea y comandante de la Estación Espacial Internacional. Morgan es ingeniero de vuelo en la NASA, la agencia espacial estadounidense. Juntos llevarán a cabo el próximo «paseo espacial» el viernes 22, con la finalidad de reactivar el normal funcionamiento del Espectrómetro Alfa Magnético, más conocido como detector de rayos cósmicos. Durante la primera jornada de reparación, los dos astronautas ubicaron los materiales, quitaron las cubiertas que protegían el aparato e instalaron agarraderas para facilitar los próximos trabajos.

El Espectrómetro Alfa Magnético, es una herramienta de vital importancia. Según los científicos, la masa del universo está formada en tan solo un 10% por moléculas, planetas y estrellas; el resto es lo que definen como materia oscura. Este aparato se encarga de cribar los rayos cósmicos para conseguir información sobre esta misteriosa sustancia de la que aún se conoce muy poco. El Premio Nobel de Física Samuel Chao explicó que la importancia de ese instrumento está en que ninguno de sus resultados coincide con lo que se esperaba, por lo que su recogida de información sigue siendo necesaria.

El AMS (Espectrómetro Alfa Magnético) registra todas las partículas que pasan por sus detectores, anotando de que tipo son  algunas características como su masa o la dirección de su trayectoria. El aparato fue diseñado para una misión de 3 años, pero lleva ya 8 en órbita a 485 km. de la Tierra. El problema es que nunca se pensó que fuese a necesitar reparaciones, por lo que no cuenta con asideros donde los astronautas puedan agarrarse mientras lo arreglan, esta es una de las complicaciones de la operación.

Para que funcione correctamente, el AMS cuenta con 4 bombas de enfriamiento que mantienen a temperatura constante uno de los detectores del aparato, son un elemento esencial ya que las variaciones en el espacio son de cientos de grados. Desde 2014 estas bombas empezaron a dar fallos, en 2017 ya solo funcionaba una y por ello ahora se procede a la reparación. Otra de las dificultades con las que se han encontrado los astronautas es que no existen herramientas específicas para este instrumento, pues en el momento de su fabricación se consideró que era demasiado complejo para repararse.

Fuente: EFE

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