5 de noviembre de 2019

Las escamas de un pez gigante resisten los mordiscos de piraña

La revista científica Matter ha publicado un artículo acerca del descubrimiento de un pez gigante de la Amazonia que resiste a las dentelladas de piraña. Se trata de un hallazgo fruto de un estudio financiado por la Fuerza Aérea de E.E.U.U.

Este pez llamado pirarucu (Arapaima gigas) es uno de los más grandes del mundo (de agua dulce), ya que mide entre 3 y 4,5 metros. Es capaz de deformarse, pero no se rasga cuando le atacan las pirañas, cuyas mandíbulas son unas de las más fuertes del reino animal.

Debido a su gran tamaño, el pirarucu puede llegar a pesar unos 200 kilos. Otra de sus curiosidades es que necesita salir a la superficie para respirar. Este pez vive en la región amazónica de Brasil, Guayana y Perú, su hábitat natural.

En la investigación para la creación de armaduras y blindajes sintéticos, los ingenieros han puesto su atención en esta capacidad del pirarucu. Quizás está curiosa armadura de pez podría servir de ejemplo para la construcción de chalecos antibalas, que hasta ahora se fabricaban con tramas flexibles y láminas de plástico duro.

El artículo indica que las escamas de estos peces son armaduras térmicas naturales, no impiden su flexibilidad y son muy eficientes para protegerlos de sus depredadores. Los científicos añadían que imitar su diseño en ingeniería podría ayudar a crear blindajes mejores y más livianos.

Desde la Universidad de California en San Diego y en Berkeley destacan el descubrimiento de que este pez tiene una capa interior resistente (aunque flexible), adherida con colágeno a otra exterior mineralizada. Explicaban también que el pirarucu no es el único pez que usa el colágeno de esta forma, solo que esta gran especie de río tiene esa capa mucho más gruesa.

Las defensas fabricadas artificialmente por los humanos usan un tercer material como adhesivo. Las escamas de estos peces no lo necesitan, pues están ligadas a nivel de átomos y tejen una pieza sólida única.

El autor principal del estudio, Robert Ritchie ejemplifica el hallazgo comparándolo con una ventana: “Puede parecer fuerte y sólida, pero no tiene elasticidad para ceder, si algo la golpea se rompe”. Según explicaba el científico de Berkeley la diferencia está en que cuando la naturaleza mezcla un material duro con uno blando, lo gradúa, impidiendo así el efecto de estrellamiento.

Fuente: EFE.

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