28 de septiembre de 2018

Juguetes sexuales: historia y curiosidades del dildo y el vibrador

Desde Cleopatra hasta Sarah Jessica Parker, desde la antigua Grecia hasta los juguetes sexuales más sofisticados. Sí, aunque pueda parecer todo lo contrario, los consoladores no son tan modernos como puedas creer. Más bien, acompañan a la humanidad desde el principio de los tiempos. Desde piezas hechas de cuero hasta las formas, colores y materiales más innovadores y llamativos. Así es la historia de los dildos y los vibradores (que por cierto, no son lo mismo).

Hechos de piedra, cera, cuero o madera, los juguetes sexuales ya se usaban en la antigua Grecia, tanto para la satisfacción propia como para enriquecer las relaciones sexuales. También llamados olisbos, se lubricaban con aceite de oliva. Incluso mucho antes, en el yacimiento de Hohle Fels, en Alemania, se encontró junto a la estatua humana más antigua del mundo, 35.000 años, otra pequeña figura hecha de piedra con forma fálica.


Más adelante, Cleopatra fue una mujer adelantada a su tiempo. A esta belleza egipcia le debemos el primer vibrador. ¿Que cómo era? Pues utilizó un rollo de papiro y lo llenó de abejas vivas. El revoloteo de sus alas provocaba el efecto placentero que buscaba esta reina.

Pero el consolador, además de juguete sexual, tuvo una función médica en la antigua Grecia también. Pues sí. Platón e Hipócrates ya hablaban de un fenómeno llamado histeria. Se referían al malestar producido en el útero, que era considerado un animal que vagaba libre por el cuerpo de las mujeres causando distintas enfermedades, y se curaba aplicando masajes en los genitales. Sin embargo, a veces, durante la Edad Media la histeria se consideraba cosa de brujas y se curaba en la hoguera.


En el siglo XIX regresó con fuerza la afección de la histeria en las mujeres, y por aquella época se trataba con lo que se llamaba “masaje pélvico”, estimulando los genitales de aquellas que padecían este mal. Y para ayudar en la labor de los médicos y matronas encargados de realizar estos masajes (que en ocasiones llegaban a durar una hora hasta que la paciente alcanzaba el orgasmo o “paroxismo uterino”), en 1880, un médico británico llamado Joseph Mortimer Granville inventó una máquina eléctrica que conseguía, en tan solo 10 minutos que las pacientes llegaran al ansiado paroxismo.

Ya entrados en el siglo XX y el XXI, existe una sucesiva lucha entre los tabúes alrededor de la sexualidad, las batallas ganadas por la libertad sexual y un desarrollo tecnológico imparable. ¡Hoy en día la industria de los juguetes sexuales parece no tener límites!

Y tú, ¿quiénes consideras que son más innovadoras: las mujeres de la antigua Grecia o tu grupo de amigas?

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