10 de octubre de 2019

Las bolsas de plástico «embarazosas» de Vancouver no resultan efectivas

La guerra contra el plástico no conoce tregua y desde diversos puntos del planeta surgen cada día nuevas medidas, campañas de concienciación y todo tipo de estrategias, a cada cual más imaginativa, que se suman a esta lucha medioambiental. En Canadá, se recicla menos del 10% del plástico, se usan unos 15.000 millones de bolsas plásticas al año y se tiran 57 millones de pajitas de refresco cada día, según datos gubernamentales.

En total, el país genera en torno a tres millones de toneladas de plásticos al año. El plan de prohibición de bolsas para 2021 en supermercados y otros establecimientos de venta, pretende reducir significativamente estas cifras desorbitadas. De momento, y como paliativo, muchos negocios cobran las bolsas de plástico a 5 centavos de dólar (4 céntimos). Un precio que, en muchos casos, los consumidores están dispuestos a pagar.

Si retomamos las estrategias imaginativas para combatir el consumo de plástico, no hay duda de que David Kwen, del East West Market en Vancouver, se lleva el premio a la originalidad. Al propietario de esta tienda de comestibles y artículos del hogar se le encendió la bombilla y propuso lo siguiente: vender bolsas con mensajes embarazosos y comprometedores. Bien grandes. Que cualquiera pudiera leer por la calle mientras llevas despreocupadamente tu bolsa de la compra.

Los escritos no tienen desperdicio. Nos encontramos perlas que van desde “Ungüento para verrugas, al por mayor”, pasando por “Cliente del Emporio de Videos para Adultos”, hasta “Cooperativa de Cuidado del Colon”. Así, Kwen pretendía remover conciencias y fomentar el uso de las bolsas de tela reciclables con frases divertidas y la letra pequeña “Evite el bochorno. Use una bolsa duradera”.

“Es difícil acordarse de traer siempre una bolsa que pueda usarse varias veces (…) Así que rediseñamos nuestras bolsas para ayudar a que la gente no se olvide otra vez” ha dicho. Sin embargo, sus esfuerzos han recibido nada menos que el efecto contrario. A sus clientes les entusiasmaron las bolsas y el supermercado se llenó de «coleccionistas» dispuestos a hacerse con todas, como si de Pokemon se tratase.

Pero aún no está todo perdido, porque Kwen ya ha sabido darle la vuelta a la situación. Ya que tanto han gustado a la gente, trasladará sus mensajes humorísticos a bolsas ecológicas y matará dos pájaros de un tiro. Seguirá sacando partido a su idea y ayudará al medio ambiente. “Si uno le habla a la gente de manera simpática y humorística, la gente escucha”. Y quién puede negar algo así en la era de los memes, los clips caseros (a golpe de iphone en lugar de una cámara de video) y el culto al absurdo.

El tiempo dirá si las bolsas de tela tienen el mismo tirón que las de plástico, aunque parece que muchos, lejos de pasar vergüenza, las prefieren con tal de tener la bolsa más llamativa del mercado. Con suerte, muchos compradores despistados no olvidarán llevársela antes de salir se casa. ¿Comprarías tú una bolsa del East West Market ahora que son 100% reciclables?

Fuente: EFE

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