26 de diciembre de 2019

La primera avispa polinizadora convivía con los dinosaurios

Científicos españoles y americanos han descubierto en resina fosilizada a la primera avispa polinizadora. Según sus análisis, este insecto vivió hace unos 100 millones de años, lo que quiere decir que fue coetáneo de los dinosaurios.

El ámbar en el que se encontraba fosilizada la avispa ha sido hallado en Myanmar. Según explica el Instituto Geológico Minero de España, los detalles de este descubrimiento han sido publicados en la revista científica Commuications Biology, perteneciente al grupo Nature.

El insecto encontrado ha sido nombrado científicamente como «Prosphex Anthophilos» que significa «primera avispa amante de las flores». Este hallazgo supone un verdadero hito para los estudios sobre la historia de la polinización, además demuestra también una transición en los ecosistemas de la Tierra: de los poblados por helechos a los dominados por flores.

Lo más curioso del descubrimiento es que en la boca del ejemplar encontrado en el ámbar se han visto cientos de granos de polen, lo que ha permitido que se estudie con detalle.

Eduardo Barrón, experto en polen fósil e investigador del Instituto Geominero de España ha explicado la importancia de este hallazgo: «Se trata de la primera vez que se descubre un insecto polinizador cubierto de polen de la era de los dinosaurios«. Además, resalta que la época en la que se ha datado coincide con el momento en el que este tipo de plantas empezaron a ser importantes en los ecosistemas terrestres.

El estudio comenzó en el Museo Americano de Historia Natural, cuando la muestra llegó a su colección. Al ser evidente la presencia de polen, el investigador Hollister Herhold obtuvo una digitalización 3D del insecto para conocer su interior.

Así se pudo conocer que las plantas (más bien las flores) de las que se nutría esta especie se encontraban en el sotobosque, en pequeñas áreas con incidencia de luz y en zonas litorales.

Antes de este descubrimiento, ya se habían encontrado en España otras muestras de ámbar con los primeros insectos cretácicos cubiertos de polen. La novedad está en la antigüedad del ejemplar de Myanmar y la presencia de restos de plantas en este, algo clave para la investigación. Además, el Instituto Geológico ha informado de que allí el ámbar se encuentra en grandes cantidades, por lo que están excavando depósitos que proporcionan miles de fósiles cada año.

Fuente: EFE.

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