14 de noviembre de 2018

¿A qué huelen las enfermedades?

El olor (bueno o malo, da igual) es la emanación, de algunos cuerpos, de una mezcla de compuestos formados por moléculas volátiles, que suelen disolverse en lípidos, y que llegan a las neuronas receptoras del olfato en forma de polvo o de vapor. Es un proceso químico realmente complejo. Y en el cuerpo humano se dan reacciones químicas a cada instante. Por ejemplo,  algunas enfermedades producen cambios metabólicos en el cuerpo y como consecuencia de ello, el olor corporal cambia.

Por lo tanto, ¿se pueden llegar a detectar algunas enfermedades por su olor? La respuesta es sí.

 

El olfato es el sentido más potente del ser humano, ya que le ayuda a sobrevivir. Le alerta sobre el estado de los alimentos o si hay un incendio cerca. De la misma forma, los médicos hasta hace no mucho, determinaban ciertas enfermedades con solo oler el aliento o la orina de un paciente. El sudor también daba (y sigue dando) pistas de que algo no va bien del todo.

Hay estudios que han llegado a concretar similitudes olfativas de ciertas enfermedades. Por ejemplo, una enfermedad tan común como la diabetes tiene un olor parecido al de las manzanas podridas. El motivo está en las bajas concentraciones de acetona al respirar. Otros olores significativos son el del tifus, que huele a pan horneado, y la fiebre amarilla a carnicería. Sin embargo, estos olores son realmente sutiles y no cualquier persona llega a percibirlos; tan solo alguien que tenga su nariz entrenada para ello. Curioso, ¿no?

Además, distintas investigaciones han podido constatar que las personas enfermas a través del sudor emanan olores distintos a los de una persona sana. Y este olor produce, de forma instintiva, un rechazo emocional, como medida de protección en la persona sana. El olfato viene al rescate.

Otro caso curioso es el de un matrimonio escocés. El marido padecía de Parkinson y su mujer, gracias a su gran sensibilidad olfativa, determinó que la enfermedad olía a madera. Un olor que había percibido también en otros pacientes con Parkinson, a través de su sudor. Estos descubrimientos olfativos han abierto una importante vía de trabajo para los científicos y, por ello, la tecnología también ha metido sus narices en la detección de ciertas enfermedades.

Gracias a ello, un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Israel, han desarrollado una “nariz electrónica” llamada Nanose, y que se basa en la nanotecnología y en la inteligencia artificial. Esta nariz analiza las partículas que contiene el aliento de un paciente y puede reconocer los biomarcadores de hasta 16 enfermedades. De momento está en fase de pruebas, pero en el futuro podrá salvar muchas vidas, ya que su objetivo es detectar de manera temprana un gran número de enfermedades, incluidas el Parkinson y los distintos tipos de cáncer.

Sin embargo, si hay alguien que sepa de olores, ese es el perro. Su capacidad olfativa es un millón de veces superior a la del ser humano, ya que cuentan con más de 200 millones de receptores olfativos. El olfato es el sentido más desarrollado de los perros, lo que les ha convertido en el mejor candidato para detectar enfermedades como el cáncer. Su capacidad es tan extraordinaria que, con un adiestramiento adecuado, son capaces de ofrecer un diagnóstico de detección de distintos tipos de cánceres con una fiabilidad del 99%, e incluso pueden avisar de un ataque de hipoglucemia en pacientes con diabetes, antes de que este se vaya a producir.

¿Te imaginas lo que puede suponer detectar enfermedades por el olfato?

Fuentes: hueleaquimica.wordpress.com / lavanguardia.com / cnnespanol.cnn.com / affinity-petcare.com / nobbot.com

 

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